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Solo un 5% de accidentados sale “completamente bien” de UCI

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Santo Domingo.– “Las primeras dos horas son las llamadas horas doradas”, advirtió el David Cuevas Santana, gerente de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Traumatológico Ney Arias Lora, quien asegura que el tiempo que transcurre inmediatamente después de un accidente de tránsito puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

El especialista explica que, en muchos casos, ese tiempo crítico se pierde en República Dominicana por traslados inadecuados, falta de ambulancias o intervenciones incorrectas de personas que intentan ayudar sin el conocimiento necesario.

“Ese ganar tiempo favorece en que el paciente pueda salvarse y, segundo, en que salga con menos complicaciones. Si logramos llevarlo en 20 minutos o una hora a un centro de salud, es maravilloso”, afirmó.

 

Un hospital bajo presión constante

El Hospital Traumatológico Ney Arias Lora es uno de los principales centros de referencia en el país para pacientes con traumas graves.

David Cuevas Santana

Al ser un hospital de tercer nivel, está preparado para manejar casos complejos y cirugías de alta especialidad.

Según el doctor Cuevas, diariamente reciben entre 150 y 300 pacientes en el área de emergencias.

“De esa cantidad, entre un 0.5% y un 1% amerita atención crítica, es decir, ingreso a cuidados intensivos”, explicó.

Sin embargo, no solo los pacientes que llegan directamente por emergencias ocupan estas camas. Muchos otros, tras cirugías complejas o complicaciones posteriores, también terminan en la UCI.

“Son pacientes politraumatizados, con lesiones severas, con intercambios de energía devastadores. No es lo mismo una herida simple que un trauma de alta energía”, detalló.

Accidentes de tránsito: la principal causa

Uno de los datos más alarmantes revelados por el especialista es que más del 70% de los pacientes que ingresan a la unidad de cuidados intensivos del centro son víctimas de accidentes de tránsito.

“Generalmente, sí, más del 70% son accidentes de tránsito”, afirmó.

Hospitales como el Traumatológico Ney Arias Lora, Pediátrico Hugo Mendoza y Materno Reynaldo Almánzar destacan labor de Senasa en cobertura de los pacientes. José de León

A esto se suman casos por violencia, como heridas de armas de fuego, armas blancas o agresiones físicas.

Pero lo más preocupante, según el médico, es que la gran mayoría de estos accidentes son evitables.

“El 90% de los accidentes de tránsito son prevenibles. La mayoría tiene que ver con imprudencia: exceso de velocidad, uso del celular, consumo de alcohol o sustancias prohibidas”, explicó.

Los motoristas son más afectados

Dentro de las estadísticas, los motoristas encabezan la lista de víctimas.

“Más del 70% u 80% de los accidentes involucran motocicletas”, indicó Cuevas en el programa El Día.

El especialista describe un patrón recurrente, conductores que circulan a alta velocidad, en vías contrarias, sin respetar señales de tránsito y, en muchos casos, sin casco protector.

“El casco realmente protege, pero casi nunca lo llevan. Y no cualquier casco sirve, tiene que ser uno adecuado para motocicletas”, advirtió.

Incluso, relató que es frecuente recibir casos de choques entre motoristas.

“Todos los días o cada dos o tres días recibimos dos motoristas que chocaron entre sí, de frente o de lado”, señaló.

Las consecuencias devastadoras

Aunque muchos pacientes logran sobrevivir, las secuelas físicas y neurológicas suelen ser graves.

“El porcentaje que sale completamente bien, como usted y como yo, podría ser quizás un 5%”, reveló el especialista.

La mayoría queda con algún tipo de daño permanente, problemas cognitivos, dificultades para caminar, deformidades óseas o trastornos del equilibrio.

 “Muchos quedan como un guiñapo humano. Esa es la realidad. Hay que preguntarse qué estamos devolviendo a la sociedad”, expresó con crudeza.

Además, explicó que los pacientes en UCI suelen requerir ventilación mecánica y sedación profunda, lo que provoca pérdida de masa muscular y deterioro físico significativo.

“Más de un 90% pierde peso. La sarcopenia los afecta considerablemente”, indicó.

Historias que marcan

El doctor Cuevas recordó casos que lo han impactado profundamente, como el de un paciente que permaneció 73 días en cuidados intensivos tras un enfrentamiento armado.

“A pesar de todo el esfuerzo, perdió la batalla”, dijo.

También mencionó el caso de una pareja de médicos militares que fue víctima de un hecho violento.

“Ese día quisiera borrarlo de mi vida. Son situaciones que afectan no solo a la familia, sino también al equipo médico”, confesó.

La carga emocional del personal de salud

El trabajo en cuidados intensivos no solo es exigente físicamente, sino también emocionalmente.

“Nos encontramos día a día con el dolor. Es una vida agotadora, desgastadora”, explicó.

Según Cuevas, en otros países los intensivistas tienen derecho a retiro temprano debido al alto nivel de estrés que implica su labor.

Un problema social creciente

Otro fenómeno que preocupa al personal médico es la falta de apoyo familiar a los pacientes que sobreviven.

“Estamos viendo algo preocupante: no hay quien los cuide”, lamentó.

Explicó que muchos pacientes permanecen más tiempo del necesario en el hospital porque sus familiares no pueden o no saben cómo atenderlos.

“Hay temor de cuidar a un paciente en estado vegetativo. La familia tiene que trabajar y no sabe cómo manejar esa situación”, señaló.

Incluso, en algunos casos, el personal ha tenido que coordinar la entrega de pacientes a sus familias ante la falta de acompañamiento.

Errores al intentar ayudar

El especialista también advirtió sobre errores comunes que cometen las personas al intentar ayudar en un accidente.

“El cuello es lo primero que hay que proteger. Si se mueve mal a un paciente, se puede causar un daño mayor”, explicó.

Recomendó que, en caso de un accidente, se evite manipular al herido sin el conocimiento adecuado y se espere la asistencia de personal capacitado.

Donación de órganos

El doctor también abordó el tema de la donación de órganos, destacando que puede salvar hasta ocho vidas. “Donar es un acto de amor”, afirmó.

Explicó que solo entre un 8% y un 12% de los pacientes críticos llegan a muerte cerebral, condición necesaria para la donación.

“Cuando hay muerte cerebral, ya no hay milagro. Pero ese paciente puede darle vida a otros”, señaló.

Un llamado a la conciencia

De cara a períodos como la Semana Santa, cuando aumentan los desplazamientos y, con ellos, los accidentes, el especialista hizo un llamado a la prudencia.

“Tenemos que apelar al buen comportamiento, a la responsabilidad. La mayoría de estos casos se pueden evitar”, insistió.

“Lo que vemos en cuidados intensivos es el resultado de la imprudencia. Y muchas veces, ese resultado es irreversible”.

 

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