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Semana Santa, con sangre y no de Cristo

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Pensábamos que la cruz del calvario estaría vacía por la Paz, el asueto y reflexión que se vive en estos días, donde a pesar del cambio cultural de las últimas décadas a parrandas, playas, romo y gozadera total, los finales trágicos se reducían en su gran mayoría a los accidentes de tránsito.

Contrario a nuestros pensamientos la sangre de Joel Díaz y Elizabeth Muñoz ha sido esparcida por toda Villa Altagracia, República Dominicana, tal cual aquellos dos ladrones que acompañaban a Jesús de Nazaret en la crucifixión y solo porque nuestra policía confundió a los pastores evangélicos. Pero los esposos no tenían que pedirle perdón a Dios a través de su hijo porque ya tenían ganada la gloria eterna.
El ruego de perdón ha caído en el Palacio Presidencial donde la rabia acumulada de un pueblo atropellado por años por este tipo de actuaciones policiales se viste de acciones exigentes de cambios a la estructura arcaica de ese ente de “seguridad ciudadana” llamado Policía Nacional, pero que su símbolo son dos revólveres entre cruzados.

Esos dos revólveres simbolizan el atraso, la opresión, las torturas, asesinatos, secuestros, desapariciones y cualquier otra canallada parida por ese órgano estatal que se pueda agregar. Estamos lejos de querer hacer leña del árbol caído, porque nuestra coherencia en contra de las actuaciones salvajes de la Policía se encuentran registradas en la sugerencia que hiciéramos del cambio del nombre a Director por el de “jefe de la Policía”.
Y no puede haber un cambio en esa vetusta entidad con sueldos de miserias, donde en cada campaña electoral se usa y anuncian incrementos de salarios pero sólo para ganar los votos de los familiares de los agentes policiales. Aún están esperando los 500 dólares recién prometidos.

Y los que ahora promueven el cambio total en la policía ¿Dónde será que van a encontrar los agentes soñados? si tendrán los mismos entrenadores inmorales de siempre, las mismas estructuras, la mafia organizada que se para e inicia detrás del que está parado cuidando la espalda del presidente, en este país eso es voz populis.
Se sabe que los comandantes regionales son los encargados de las recolectas para el Director de la Policía, que una “jefatura” deja rico de por vida en tan solo seis meses al “jefe” de la policía; que la dirección de ciertos puestos: comida, combustible, rifas de boletos, club de mujeres no son más que alcancías para rendir tributos al jefe, y alabanzas para mantenerse en los puestos de recolección, perdón, de mando.

Se que esta semana debe ser de reflexión pero no contaba uno con que iba tener que ver derramada la sangre de estos dos jóvenes inocentes, y es natural que cualquier vivo se sienta avispado por tanta injusticia, por incluso ver gentes que quieren justificar aquella atroz acción, que quieren justificarse en figuras jurídicas inapropiadas, en cuentos como que los restantes policías son buenos, y tal vez lo sean, solo hay que esperar la próxima canallada de este ente estatal.
No caben excusas, porque es una cultura aprendida, a eso se les enseña, por eso no se les paga salarios dignos, por eso no es atractiva para jóvenes preparados, pero eso está pensado así para que sea lo peor de nuestra sociedad que se aliste, salvo escasas excepciones, y por eso os exclamo por qué soy hijo del pueblo a esas bestias asesinas ¡mil veces malditas sean!