
En una declaración, la Policía indicó que Dávila Rivas, hija del coronel retirado fallecido Irvin Dávila, está siendo investigada ‘por realizar actos que menoscaban la independencia, la soberanía, y la autodeterminación, incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos, y pedir intervenciones militares’.También por ‘organizarse con financiamiento de potencias extranjeras para ejecutar actos de terrorismo y desestabilización, proponer y gestionar bloqueos económicos, comerciales y de operaciones financieras en contra del país y sus instituciones’.
Además, por ‘demandar, exaltar y aplaudir la imposición de sanciones contra el Estado de Nicaragua y sus ciudadanos, y lesionar los intereses supremos de la nación’, de acuerdo con la información.
La Policía explicó que basa su acusación conforme a la Ley de Defensa de los Derechos del Pueblo a la Independencia, la Soberanía y Autodeterminación para la Paz, aprobada por la Asamblea Nacional, de mayoría sandinista, en diciembre pasado.
La Unidad Nacional, organismo al que pertenece la opositora, denunció que la Policía detuvo a Dávila Rivas en presencia de su hija, de cinco años, en su casa en Managua que fue allanada.
A falta de cinco meses para las elecciones de Nicaragua, que se celebrarán el próximo 7 de noviembre, en los que el presidente Daniel Ortega busca una nueva reelección, han sido detenidos varios políticos opositores, incluidos cuatro aspirantes a la Presidencia.
La Policía de Nicaragua, que dirige Francisco Díaz, un consuegro del presidente Ortega, mantiene bajo arresto a cuatro aspirantes presidenciales de la oposición: Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga y Juan Sebastián Chamorro García.
También al extitular del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) José Adán Aguerri, al exvicecanciller José Pallais, la activista opositora Violeta Granera y a otros dos excolaboradores de una ONG han sido detenidos en la última semana bajo la acusación de diversos delitos.
Ortega, de 75 años, quien retornó al poder en 2007 y gobierna desde 2017 junto a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, aspira por octava vez a la Presidencia.
El líder sandinista, tildado como ‘dictador’ por EE.UU., está en su segunda etapa como presidente de Nicaragua, tras coordinar una Junta de Gobierno de 1979 a 1985 y presidir por primera vez el país de 1985 a 1990.


