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WASHINGTON.- El anuncio del presidente Donald Trump de subir, dentro de tres días, los aranceles a productos chinos acentúa hoy las diferencias sobre comercio entre el mandatario y los legisladores de su partido.

Hace dos jornadas, el gobernante republicano informó que se incrementarán del 10 al 25 por ciento las tarifas norteamericanas a mercancías de China valoradas en 200 mil millones de dólares.

También, desde su cuenta personal de la red social Twitter, amenazó con aplicar pronto gravámenes del 25 por ciento a bienes de dicho país por 325 mil millones de dólares que permanecen libres de cargos hasta el momento.

Como es costumbre en estos casos, la administración justificó el propósito del jefe de la Casa Blanca al manifestar que el gigante asiático había incumplido los compromisos asumidos en medio de una amplia negociación comercial.

A partir de mañana, está prevista en esta capital una nueva ronda de conversaciones entre Estados Unidos y China con el fin de llegar a un acuerdo en este sector y terminar la disputa entre las dos más grandes economías del mundo.

De acuerdo con diversas voces, los legisladores republicanos luchan en una batalla cada vez más perdida para alejar a Trump de sus persistentes objetivos proteccionistas.

Senadores de la organización roja a favor del libre comercio han promovido reuniones privadas con Trump, la publicación de artículos de opinión en periódicos prominentes y otras tácticas para advertir al mandatario acerca de los peligros de nuevos aranceles.

John Thune, el republicano de segundo mayor rango dentro de la mayoría en la Cámara Alta y quien, junto a varios colegas, trató el tema con el presidente la semana pasada, afirmó anoche que estaba preocupado por el potencial impacto de la última amenaza de Trump contra China.

Otros senadores copartidarios, como el titular del Comité de Finanzas, Charles E. Grassley, y John Cornyn consideraron que ese encuentro con el jefe de Estado resultó poco exitoso.

Trump dejó claro que le gustaban las tarifas como un instrumento para llevar a la gente a la mesa de negociaciones, pero no fue necesariamente un mensaje bienvenido, opinó Cornyn, citado por reportes periodísticos.

Según el diario The Washington Post, pocos asuntos impulsaron una brecha tan grande entre la Casa Blanca y los republicanos en el Congreso como el comercio.

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