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BRASIL.-  Sao Bernardo do Campo (Brasil). El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se entregó hoy a la Policía Federal para cumplir la condena de 12 años que arrastra por corrupción.

Lula salió a pie del sindicato de metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo en un clima de tensión provocado por militantes que intentaron evitar su entrega a la Justicia y se dirigió a un vehículo de la Policía Federal que le esperaba en las inmediaciones.

El convoy de la Policía que conduce al expresidente está compuesto por vehículos oscuros sin insignias de la institución, tal como había solicitado la defensa de Lula.

El exmandatario logró abandonar la sede sindical en su segundo intento, ya que la primera vez, un grupo de simpatizantes rodeó su auto y le impidió avanzar.

El convoy policial se dirige al aeropuerto de Sao Paulo, según fuentes próximas al expresidente, para conducirle a Curitiba, donde ingresará en prisión.

En Curitiba le espera una celda de 15 metros cuadrados que ha sido preparada especialmente para él y en la que tendrá que cumplir condena.

Previamente

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva intentó salir del sindicato en el que está desde el jueves pasado para entregarse a la Policía, pero decenas de militantes bloquearon los portones y lo impidieron.

El exmandatario, junto a su abogado, estaba en un automóvil que se disponía a abandonar el Sindicato de los Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, su cuna política, pero enfrentó una masa humana que no le permitió moverse, por lo que salió del vehículo y se dirigió nuevamente al interior del edificio.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva expresó su agradecimiento a su predecesora Dilma Rousseff y a otros dirigentes de izquierda tras participar en una misa antes de su posible entrega este sábado a la justicia para cumplir una pena a 12 años de cárcel por corrupción. El ex jefe de Estado proclamó su inocencia y acusó al juez Moro de “mentir”

La misa se llevó cabo en un camión de sonido convertido en capilla, frente al Sindicato de Metalúrgicos en Sao Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de Sao Paulo, donde el exmandatario de izquierda (2003-2010) permanece atrincherado desde hace dos días.

Miles impiden la salida de Lula da Silva para entregarse a la justicia.

Lula, de 72 años, favorito a las elecciones de octubre, tiene orden de prisión desde el jueves, decretada por el juez Sergio Moro, para empezar a cumplir una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero.

Ciertas versiones afirman que podría entregarse después de la misa que se celebrará a las 09H30 (8:30 a.m. en el Perú) en el Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de Sao Paulo. En Curitiba (sur), la ciudad donde oficia Moro, lo espera una celda de unos 15 metros cuadrados, con baño privado y derecho a dos

Lula.

horas diarias de aire libre.

“Hay conversaciones en la policía con los abogados del expresidente”, dijo a la AFP el diputado Carlos Zarattini, del Partido de los Trabajadores (PT), que se halla junto a Lula.

Moro le había ofrecido la posibilidad de presentarse “voluntariamente” en Curitiba antes del viernes a las 17H00, pero el exsindicalista ignoró ese plazo y prefirió permanecer en su búnker sindical, rodeado por miles de personas que le expresan apoyo día y noche.

Así y todo, “no es un prófugo”, explica el juzgado de Moro, dado que el plazo no era un ultimátum y que no buscó sustraerse a ninguna operación para detenerlo.

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